viernes, 26 de agosto de 2016

E.R. Urgencias: una de mis series "acompañantes".

Nunca tuve problemas para aceptar el destino que mis padres impusieron sobre mi. La razón es que tal vez ellos vieron mi gusto por mi carrera desde que era pequeño. Me gustaba leer y sobre todo, me agradaba ayudar a la gente. Por eso termine donde estoy ahora y aunque a veces tengo ganas de ahorcar a alguien, en realidad mi trabajo es algo que me gusta y sobre todo, me estimula en muchos sentidos.

Claro, el glamour de este mundillo se ejemplificaba en series de los años ochentas y noventas. Por ello, "Doogie Howser, M.D." fue mi primera serie sobre el tema que me encanto (aunque realmente hablará más sobre el trauma de crecer que sobre las aplicaciones médicas) y claro, la última ha sido "House, M.D.". Todo un mundo de diferencia.

Sin embargo, la serie que marcó el límite entre lo cotidiano y lo complicado fue "E.R.". Antes de que el serial multipremiado, cuya idea original venía del escritor Michael Crichton, hiciese aparición, muchas de las series enfocadas en la medicina eran una suerte de telenovelas, donde el tema médico quedaba en segundo plano o peor, se hacía ver al médico como un personaje cuasi heroico y sin defectos. "Urgencias" (como fue nombrado aquí en México) vino a aterrizar la medicina a un plano más realista y a la vez técnico.

Pero su impacto no solo fue en Estados Unidos, sino también en México, donde se convirtió en la serie insignia del canal de paga, Warner Channel, que inclusive inauguro una nueva forma de traer una serie extranjera, haciendo que la temporada más reciente se estrenase con apenas 3 meses de diferencia con respecto al horario estadounidense. Todo un hito para aquellos años. Amén de que se convirtió en una serie emblema para un servidor, ya que reafirmo mi gusto por mi carrera en todos niveles.

Por ello, la siguiente reseña no tiene el objetivo de ser una recopilación de datos sobre E.R., sino más bien un recuerdo de la nostalgia y como viví una serie que me marcó de muchas maneras, inclusive hasta la fecha.



Antecedentes: el creador de E.R. fue el fallecido Michael Crichton. Este talentoso escritor, amo del tecno-suspenso, que se lanzó a la fama con Jurassic Park, aparte de esto se dedicó a la medicina. Sin embargo, cuando el negocio de la pluma lo atrapó totalmente, dejo de practicarla. No obstante, Crichton mantuvo siempre frescos y actualizados sus conocimientos, al grado que en los ochentas escribió un guión para una película que fuese de un hospital, pero con términos bastante realistas.

Aunque algunas productoras optaron por mirar el guión, el excesivo tecnicismo del mismo les hizo echarse para atrás, recomendando al escritor que le bajara un poco. Crichton desoyó esto y prefirió dejarlo sin modificaciones. Fue hasta que apareció Steven Spielberg que no solo compró el manuscrito de Jurassic Park, sino también el de esta serie médica. Debido al trajín del suceso, Spielberg no pudo hacer la película, pero le recomendó a Crichton que la convirtiese en una serie de TV, lo cual permitiría fluir mejor el guión. El autor lo vio como oportunidad y con patrocinios de Spielberg así de la propia NBC, E.R. vio la luz en septiembre de 1994.

El contraste, originalidad y personajes del serial rápidamente llamó la atención del público, llegando a tener unas cifras monstruosas de rating, donde al menos entre 20 a 30 millones de personas veían el programa de forma semanal. Tal fue el impulso que para 1996, la serie fue exportada al extranjero, entre ellos México, donde comenzó a emitirse por el reciente canal Sony Latinoamérica por aquel año y luego trasladada a Warner Channel. En TV abierta salió por canal 5 en el otoño de 1997 en horario estelar (9 de la noche).

De forma lamentable, la salida de George Clooney en la quinta temporada afectó un tanto el rating, aunque logró mantenerse gracias a la incorporación de otros actores como Laura Innes y Paul McCrane así de Goran Visnjic, así manteniendo a Anthony Edwards, Eriq la Salle y Noah Wyle como estelares. Lamentablemente, la salida de estos últimos entre la 8 y la 11 temporada fue el acabose para el serial. Se hicieron nuevas incorporaciones, pero estas no lograron tener el carisma y desarrollo de los anteriores, lo cual hizo que el rating se hundiera de forma dramática. Finalmente, la NBC decidió cancelarlo en su decimoquinta temporada en el 2009.

En Latinoamérica, Warner Channel mantuvo la serie en horarios estelares y con repeticiones hasta principios de la década pasada, teniendo en sus últimas temporadas, apenas 3 meses de diferencia con su emisión americana. La excepción fue el capítulo final, que fue emitido apenas un mes después que en Estados Unidos. Esta misma continuidad no fue mantenida por Televisa, que estuvo rolando la serie luego del año 2000, cuando la sacaron de canal 5 y luego fue emitida de forma descompuesta y horrorosa en Canal 4 y Galavisión hasta mediados de la década pasada.

Como dato curioso, la serie en su decimocuarta temporada hizo un homenaje a su creador, Michael Crichton, el cual falleció en el 2008, algo que aparte del rating, también motivo a su posterior cancelación. También sirvió de plataforma para muchos actores (Dakota Fanning o Chris Pine), pero en especial a George Clooney, el cual se volvió un sex symbol desde entonces.


Argumento: E.R. trata las vicisitudes de un grupo de médicos que laboran en el área de urgencias del hospital ficticio County General que esta ubicado en la ciudad de Chicago. Su cast inicial estaba conformado por el carismático pero tranquilo Dr. Mark Greene (Edwards) y su mejor amigo, el pediatra Doug Ross (George Clooney), la Dra. Susan Lewis (Sherry Stringfield), la enfermera Carol Hathaway (Julianna Margulies), el Dr. Peter Benton (La Salle) y el estudiante de medicina, John Carter (Noah Wyle).

La personalidad diferente de cada integrante de la sala de urgencias, así como sus aspiraciones como traumas y acciones, se conjuntaban con los casos que recibían, generalmente de trauma (los cuales eran bastante fieles a la realidad) y que luego no solo tenían repercusión con diferentes especialidades, sino como lo manejaban los mismos protagonistas, llegando a haber tramas de todo tipo. Desde el acoso que recibía Carter por parte de Benton hasta los romances que se llegaron a gestar, sobre todo entre Greene y la Dra. Corday (Alex Kingston), así tratar temas de actualidad, como la eutanasia, la drogadicción, el trastorno obsesivo compulsivo y la homosexualidad.


Comentario personal: Nunca me costó decidir que estudiar. Lo que sí me fastidio fue el proceso para lograr mi título, en especial los primeros años. No sabía que la carrera fuese tan demandante, al grado que mi salud mental estuvo en riesgo mucho tiempo (y aun lo sigue, más con lo que estudie, jeje). Era lógico, ya que como dije de manera previa, me había criado con el glamour y lo mejorcito. Doogie Howser no tocaba estos temas y apenas un par hablaban de lo que realmente quería hacer el protagonista al salir de la carrera de medicina. El resto eran diabluras de adolescente o el como crecer sin volverse loco.

Y es curioso que E.R. se estrenase al mismo tiempo que empecé la universidad. Como es lógico, mis compañeros y un servidor la veíamos con mucho interés y soñando con llegar a ser como los protagonistas, donde hacían canalizaciones milagrosas o abrían tórax como si fuese cosa de todos los días. Por supuesto, la serie tenía algo de "cache" y despertaba emoción, aunque también tocaban temas que luego se volvieron centrales en mi vida, como la presión de las jerarquías.

Esto en medicina, al menos en mis tiempos, era algo común. Amanecías como un simple achichincle, mucho menos que un cacaro de cine, pero al pasar el tiempo terminabas como un interno, que pese a no tener título, tenía más rango y conocimiento que un recién ingresado. Esto en la serie lo ponían de manera muy amena y a la vez dura, con el Dr. Benton y Carter. El primero era un sujeto arrogante, demandante y poco tolerante. Muy inteligente, pero pedante. Aquí es como se veía la experiencia de Crichton en el campo, ya que muchos residentes de grado avanzado e inclusive internos tenían esa misma actitud. Claro, los había algunos que eran pura fachada, pero otros como Benton, que te enseñan a la vieja escuela.

Por supuesto, para las generaciones que vivían ese momento, como un servidor, nos identificamos con Carter. El estudiante de medicina inteligente, pero bastante inexperto, que al principio creía que todo sería miel sobre hojuelas, pero que en el primer episodio termina medio muerto y afuera del hospital, exhalando aire por la frustración y el cansancio, mientras ve al Dr. Greene jugar baloncesto como si nada. Técnicamente Carter se volvió mi personaje favorito y fue casi un fiel reflejo de lo que me paso durante aquellos años en la carrera. Inclusive, ese momento donde se convierte en médico interno y solo por creer que conoce a Benton, este le terminara apoyando, pero finalmente cae en un ridículo enorme por su egocentrismo.

Esto es lo que hacía que E.R. fuese tan emblemática, al menos en sus primeras temporadas. Realmente te ponía en el contexto de un auténtico hospital, con sus problemas aquí y allá, pero también sus pequeños triunfos. Aunque algunos momentos, lógico, estaban algo novelizados, el resto se mantenía en una raya de austeridad, sangre y de realismo muy estricto. Inclusive, el niño bonito de Clooney despedía un carisma abrumador por su forma de pensar y tratar a los niños, lo cual hacía un contraste con Greene, que era tranquilidad y paciencia (pese a haber vivido ciertas situaciones al límite). A la par teníamos a Carol, la enfermera que se vuelve pareja de Ross y que terminan viviendo juntos de manera feliz.

A este gran cast, pronto se le unieron personajes igualmente carismáticos como Corday, Romano, Weaver, Kovac o Abby Lockhart, que en su momento, para la sexta temporada, pese a la pérdida de Clooney, hacían una delicia de la serie, ya que había muchos hilos argumentales como la personalidad de los protagonistas se iba desarrollando de forma estupenda, llegando a su culmen en la sexta temporada, con la muerte de Lucy Knight, estudiante de Carter y que muere apuñada por un paciente esquizofrénico. Aquí es cuando se alcanzó un punto altísimo y que pese a la pérdida de personajes como Lucy, los demás y la misma historia podían sacar la cosa sin problemas.

El detalle vino a raíz de la octava temporada, cuando siento que el show se desmadro horriblemente. De forma extraña, esto coincidió con la época más feliz pero a la vez triste de mi vida, esto para el 2003 (cuando se emitió la octava temporada, al menos aquí en México) y que se refiere a la lucha que el hizo Dr. Greene para vencer al cáncer, con un resultado funesto. De allí, E.R. se vino para abajo poco a poco y aunque quedaba Carter, ya como el líder, los personajes secundarios que llegaron ya no tenían el mismo empuje. Es cuando la serie entró en un periodo sumamente telenovelesco, pero así horrendo, que se centró sobre todo en Abby, que los guionistas parecía que no la querían hacer feliz, teniendo una madre díscola, luego engañando a Kovac con Stanley Tucci (jeje) y finalmente haciendo ver que igual tenía trastorno bipolar.

Estos eventos y aunado a que había entrado al internado, me terminaron por alejar casi en su totalidad de la serie. Mis compañeros que habían crecido también con ella, opinaron lo mismo y es que pasaron de una medicina realista y con personajes carismáticos pero muy humanos, a novelizar demasiado sus personalidades y sobre todo, a crear eventos que a veces no tenían ni pies ni cabeza. Para colmo, se empecinaron en matar a los personajes que habían tenido un desarrollo genial como Pratt o Romano. Tal vez lo único rescatable de estas temporadas fue el desarrollo de Archie Morris. Paso de ser un pusilánime en todo el sentido de la palabra, a ser cuasi la insignia de E.R., emulando a Greene en muchos aspectos. De forma lamentable, ya no le dio para más, ya que cuando vivía su mejor momento, se dio por terminada la serie.


Claro, estos detalles los vi de manera posteriori, ya entre el 2009 y el 2010, cuando la serie le dieron repetición en el Warner Channel y ya podía verla por mis propios medios. Tal vez lo único que recuerdo fue el capítulo final, que inclusive llegue a bajarlo en su momento y verlo en inglés, llegando a sacarme una lagrimita casi al final. Hubiese sido más, pero como comenté de forma incisiva, E.R. perdió mucho fuelle a partir de la novena temporada. Abby, que venía a ser el personaje de relevo, el que funcionaba mejor, aun más que Carter, se desinfló y luego le dieron tantas vueltas que me termino mareando. Igual los personajes secundarios como el que hacía Linda Cardellini o Shane West jamás me terminaron de caer. No obstante, quien más me decepciono, fue el personaje de Parminder Nagra, que luego de verla en "Juegos del Destino", acá me hizo un personaje muy cliché y que fue perdiendo empaque conforme avanzaba la serie.

Al final, E.R. se fue con más pena que gloria y el manejo de personajes no fue el mismo, lo cual coincidió con la producción y donde los actores pidieron retirarse en su momento de la misma, para evitar ser quemados de una forma u otra. Esto fue tan dramático que inclusive el gran tema compuesto por James Newton Howard, fue sustituido en las últimas temporadas, demostrando que los propios productores terminaron quemando el serial por sí mismos (y que luego fue recuperado, irónicamente para los últimos minutos, cuando la hija de Greene aparece ya como externa con el cast que logró quedarse hasta el final).

Inclusive, el doblaje también se vio afectado de gran manera por estos cambios. Comenzando con un cast impresionante, que iba desde Arturo Mercado hasta Mario Castañeda, ya los últimos capítulos tenía actores de doblaje que en aquel entonces eran novatos, y que por ello, las actuaciones no eran las mismas de antes, haciendo una gran diferencia entre los que se mantenían (como Sylvia Garcel o Rebeca Manríquez).

Si lo comparo con mi vida, a diferencia de otros productos que he mencionado, debo decir que E.R. no coincide de forma puntual. Es más, el alejamiento que tuve de la serie fue por ella misma que por algo personal. Sí, había entrado al internado y tenía menos tiempo, pero las repeticiones no faltaban. El problema es que luego de la "locura de Abby y Kovac", ya no me intereso seguir con la misma. Aunque debo confesar que volví a verla, ya para el 2009, cuando mi vida se había estabilizado en todos sentidos, aunque con las impresiones que acabo de mencionar.
El relevo generacional.

En conclusión, "E.R. Urgencias", fue una gran serie, bestial en su momento. Tenía historia, personajes, realismo y un toque de carisma basado en la conjunción de todo lo anterior, que inclusive supo aguantar la salida de una de sus estrellas en su momento. Sin embargo, la muerte de Greene terminó por sellar su destino. Irónicamente, se fue muriendo poco a poco, pese a los intentos de revitalizarla de un modo u otro.

Pese a que la serie no me enseño gran cosa sobre mi carrera, el hecho de verla y a la vez irme a alguna guardia, me hacía ser parte de la misma. Me daba esa inspiración y motivación extra que en ciertos momentos lo necesitaba. Por eso, al recordarla ahora, no puedo evitar sentir cierta molestia. No me pareció justo que acabará así y que al final, pocos se acordaran de ella o que lo hicieran con cierta desilusión. De todas formas, espero un día conseguir la serie y volver a disfrutar, al menos sus primeras temporadas.

¿Recomendable? Por supuesto que sí. Por cierto, abajo el vídeo con los personajes principales de toda la serie.


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Saludos a mi mujer ^^, así a quienes disfrutaron y disfrutan de esta enorme serie. 

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